Cines y cinéfilos

Circulación internacional de Tabaré (Luis Lezama, 1917)

Desde el último tercio del siglo XIX aparecieron en revistas y páginas culturales de periódicos mexicanos elogiosas notas sobre el poeta y diplomático uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, eventualmente acompañadas de grabados con su efigie o fragmentos de sus obras. El poema épico que dio celebridad al escritor, Tabaré, en el que se hacía una evocación del desaparecido pueblo charrúa, se publicó por primera vez en 1888. Dada su popularidad, en los años posteriores a su publicación se realizaron en distintos países adaptaciones del poema al teatro y a la ópera, y no resulta extraño que Luis Lezama propusiera en 1917 una adaptación al cine, que presentó a un concurso lanzado por la naciente empresa México Films.

El cine de argumento apenas iniciaba en el país y Lezama, que no tenía experiencia previa como director, fue contratado para filmar su argumento. Los trabajos, realizados en noviembre de 1917 en Veracruz y la Ciudad de México, involucraron a Ezequiel Carrasco como camarógrafo y a los intérpretes principales Enrique Castilla, Matilde Cires Sánchez y Carmen Bonifant. El presupuesto para la producción fue cuantioso para la época (treinta mil pesos) e incluyó la filmación en estudio y locaciones, la contratación de decenas de extras, el virado a colores de numerosas escenas, la elaboración de títulos con dibujos y la edición de un folleto publicitario en el que se hacía una sinopsis de la cinta, acompañada por stills de algunas situaciones culminantes. La película contaba su trágica historia mediante intertítulos que reproducían versos del original, a los que seguían escenas en las que los intérpretes desplegaban las acciones que acababan de describirse.

El estreno se realizó en el Salón Rojo de la capital el 31 de enero de 1918. Los periodistas le dieron una excelente acogida, elogiando la interpretación, la ambientación y la fotografía. Los stills que se conservan de esta obra desaparecida dan cuenta de cuidadosos trabajos de ambientación y caracterización.

Créditos con fotografías aparecidos en el folleto publicitario.

Tabaré se exhibió luego en otras ciudades de México, pero la productora carecía de la estructura comercial necesaria para hacer una distribución internacional. Por eso, unos particulares adquirieron los derechos y viajaron a Nueva York, intentando encontrar una compañía que la hiciera. En una nota que apareció en agosto de 1918 en la revista Cine Mundial se informó que Juan G. Sotelo y B. Harrington habían ofrecido Tabaré a una “conocida empresa” para su distribución en Estados Unidos. El trato se formalizó con Gillespie Bros. & Co., que a principios del siguiente año anunció tener los derechos sobre la cinta.

The Moving Picture World, 22 de febrero de 1919, p. 1102.

La distribución de Tabaré en Estados Unidos fue peculiar. En su minucioso registro de la exhibición de películas mexicanas silentes en Estados Unidos, Rogelio Agrasánchez Jr. sólo encontró a unos exhibidores itinerantes que la ofrecieron a su paso por Tucsón, Arizona, en abril de 1919. Pero existe también el testimonio de una espectadora privilegiada, la actriz Carmen Bonifant, quien la vio exhibida bajo otro título en un cine de San Antonio, Texas. Esto sugiere la posibilidad de que Gillespie Bros. & Co. decidiera a fin de cuentas retitular la cinta, dado que el poema en que se basaba no era tan conocido en Estados Unidos como en los países hispanoamericanos. Pero además de ese cambio, la actriz encontró que los nombres de los intérpretes habían sido remplazados por otros, con lo que se dio la curiosa situación de que viera su imagen identificada bajo un nombre que no era el suyo. Quiso protestar por el despojo, “pero se le dijo que nada podía hacerse, ya que el film era propiedad de una empresa americana, que tenía el derecho de hacer con él lo que mejor le pareciera”.

En abril de 1919 la distribuidora ofreció la película directamente a los mercados de América Latina, con la obvia excepción de México, en un anuncio publicado en Cine Mundial. Como el aparecido antes en inglés, ese anuncio no incluía los nombres de intérpretes, director y camarógrafo, lo que parece coherente con la borradura de los créditos atestiguada por Bonifant. También se explicaba ahí que la película adaptaba “un poema de idioma español” escrito por “el glorioso poeta del Plata”, y aquí el distraído publicista hibridó el nombre del español José Zorrilla con el uruguayo Juan Zorrilla de San Martín, para convertirlo en José Zorrilla de San Martín.

Cine Mundial, abril de 1919, p. 275.

El primer destino lógico de la distribución de Tabaré era Uruguay, donde hubo noticias sobre la cinta apenas unos meses después de su estreno. Como ha mostrado Georgina Torello, a mediados de 1918 un miembro de la legación de ese país en México informó, en un comunicado dirigido a su Ministerio de Relaciones Exteriores y publicado también en el diario La Razón, que su contenido era fiel a la historia, a la naturaleza y a la población originaria:

Un ingeniero adaptó la latitud del Uruguay con las del lugar en que debía imprimirse la película; otras personas estudiaron con conciencia las costumbres históricas de los charrúas y de los españoles (…) Los charrúas están bien interpretados: son indios auténticos de Vera Cruz, vestidos como nuestros aborígenes. El medio ambiente idéntico a nuestra vegetación no abundante, pero tampoco escasa; el terreno suavemente ondulado; el río Uruguay desembocando en el Plata bien nítido y hermosamente definido; la residencia de Don Gonzalo en el San Salvador bien española y semejante a nuestras casas de campo, de azotea colonial.

El informe concluía en términos muy elogiosos:

Tabaré es una de las cintas mejor impresas que he visto, superior a las americanas y algunas extranjeras (…) cabe afirmar que no desmerece a ninguna de índole histórica que nos viene del extranjero siendo superior por su fotografía a millares de las importadas.

El diplomático estaba en México y naturalmente reconocía el carácter local de la producción, comparándola con las estadunidenses y las europeas. Torello muestra que dos años más adelante, cuando ya se preparaba el estreno de Tabaré en Montevideo, partes de este informe se reprodujeron de nuevo en la prensa, por lo que la percepción de la cinta como mexicana debe haber seguido de algún modo vigente. Sin embargo, los programas del Teatro Solís, donde Tabaré se exhibió entre el viernes 3 y el jueves 9 de septiembre de 1920, no hacían ninguna referencia a su procedencia y omitían los nombres de los intérpretes y de quienes la habían realizado. Sólo se mencionaban al autor del poema y a Jorge Heyberger, director de la “gran orquesta” que acompañaba las funciones con “música especialmente adaptada a la obra”.

Programa del 5 de septiembre de 1920. Tabaré cosmopolita, p. 76.

Estas características coincidentes con la publicidad de la empresa neoyorkina, llevan a pensar que la distribución de Tabaré en Montevideo fue hecha por Gillespie Bros. & Co. Apoya a esta conjetura la existencia de una nota, descubierta por Andrea Cuarterolo, que dio cuenta unos cuantos años después de la llegada de Tabaré a Buenos Aires y de su próximo estreno. La nota, que salió en la revista La Película el 25 de septiembre de 1925, decía que la cinta había sido filmada “parte en México y parte en Estados Unidos por el departamento de exportadores e importadores de películas de New York, Gillespie Bros. & Co.”

La copia que llegó a Buenos Aires conservó el título original, lo que resulta lógico pues el poema y su autor eran muy conocidos también ahí. El que la distribuidora se atribuyera la creación de la cinta expresaba tal vez motivaciones comerciales basadas en el supuesto de que exhibidores y público acogerían de mejor modo a una película de Estados Unidos que de México. De esta forma, incluso dejando pendiente de confirmar quién distribuyó la cinta en Estados Unidos y quién llevó una copia a Montevideo, puede decirse que Gillespie Bros. & Co. mantuvo entre 1919 y 1925 los derechos de distribución de la cinta y que la hizo circular en algunos países.

Tabaré fue la única cinta mexicana silente de ficción de la que tenemos noticia que se exhibió en Montevideo y también la única, si finalmente se realizó el estreno, proyectada en Buenos Aires.

Fuentes

Tabaré, facsímil del folleto publicitario con prólogo de Federico Dávalos Orozco, Cineteca Nacional, México, 1998.

El testimonio de Carmen Bonifant se encuentra en José María Sánchez García, Historia del cine mexicano (1896-1929), edición facsimilar anotada por Federico Dávalos Orozco y Carlos Arturo Flores Villela, UNAM, México, 2014, p. 76.

Rogelio Agrasánchez Jr., Viaje redondo. El cine mudo mexicano en Estados Unidos, Tres Piedras, Harlingen, Texas, 2018, p. 58.

Andrea Cuarterolo, “Antes de Babel. Prácticas transnacionales en el cine mexicano y argentino del periodo silente”, en Ana Laura Lusnich, Alicia Aisemberg y Andrea Cuarterolo (eds.), Pantallas transnacionales. El cine argentino y mexicano del periodo clásico, Imago Mundi, Buenos Aires, 2017, p. 16.

Georgina Torello, “Tabaré, leyenda pop. Visualizaciones masivas del poema de Juan Zorrilla de San Martín”, en Tabaré cosmopolita. Migraciones y ambivalencias del héroe trágico, catálogo de una exposición curada por Laura Malosetti Costa, Museo Zorrilla, Montevideo, 2018, pp. 91-92.

Publicado por angelmiquelrendon

Nací en Torreón, Coahuila, México, en 1957. Soy historiador del cine y escritor. Trabajo en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Deja un comentario