Cines y cinéfilos

México, años cuarenta: exiliados españoles y libros de cine

La llegada a México de miles de exiliados a raíz de la derrota republicana en la Guerra Civil, tuvo como uno de sus resultados el refuerzo de la industria cinematográfica nacional, a la que se incorporaron cerca de ochenta intérpretes, así como los directores Luis Buñuel y Carlos Velo, los argumentistas Jaime Salvador y Max Aub, los escenógrafos Manuel Fontanals, Vicente Petit y Francisco Marco Chilet, los músicos Rodolfo Halffter y Antonio Díaz Conde, y los cartelistas Francisco Rivero Gil, José Spert, Josep Renau y Juanino Renau, entre otros. Esa oleada migratoria también tuvo efectos trascendentes en el campo de la cultura impresa. Las publicaciones periódicas existentes se beneficiaron con las colaboraciones de periodistas, escritores, diseñadores y caricaturistas peninsulares, y a aquéllas se sumaron pronto revistas hechas en México por españoles como España Peregrina, Romance, Presencia y La Nostra Revista. Algo parecido ocurrió en el campo editorial, donde al grupo de empresas mexicanas se agregaron otras de impulso español como Séneca, la Compañía Impresora y Distribuidora de Ediciones, Isla, Grijalbo, y más adelante Costa Amic, Joaquín Mortiz y ERA.

Ya en los años cuarenta se manifestó de manera notable la presencia de exiliados en la confluencia de los campos editorial y cinematográfico. Podría decirse que fue en esa década cuando comenzaron a publicarse de manera regular libros de cine en México, pues antes sólo había aparecido muy esporádicamente un puñado, y debido a la iniciativa de sus autores: en 1921 El mundo de las sombras. El cine por dentro y por fuera de Carlos Noriega Hope; en 1928 Hollywood sin pijamas. Entrevistas de Miguel Ángel Menéndez; en 1937 Voluntad cinematográfica de Alberto T. Arai; en 1938 El cine en México de Alfonso Segura y en 1939 Directorio cinematográfico internacional de México 1938-39 de Alberto L. Godoy, y La industria cinematográfica en México de Alfonso Pulido Islas.

La transformación de este ámbito de la cultura fue notable, de entrada, por su número, pues en los seis años transcurridos entre 1944 y 1949 aparecieron en la Ciudad de México 27 libros de cine, tres veces más que en toda la etapa previa. Y esa producción también fue más diversa, en buena medida gracias a las aportaciones de los exiliados. En la serie “Lienzo de Plata” publicada por Editorial Albatros entre 1944 y 1947 se lanzaron 15 novelizaciones de argumentos de películas, casi todas escritas o prologadas por el español (nacido en Cuba) Alfonso Lapena. Por otro lado, el andaluz Ángel Villatoro publicó en 1945 los libros Hablando con las estrellas y Anuario cinematográfico latinoamericano, y el catalán Avelí Artís-Gener (o Tísner) en 1947 La escenografía en el teatro y en el cine. Ese mismo año, la Editorial Leyenda del valenciano José Bolea publicó una traducción de Técnica cinematográfica de Eugene Vale. Por cierto, desde 1939 Bolea también editó la serie Novela Semanal Cinematográfica, que se alargaría hasta fines de los cincuenta con cerca de un millar de títulos; en esa publicación de formato pequeño que se vendía en puestos de periódicos, Francisco Pina y otros exiliados novelizaban de forma anónima los argumentos de los estrenos.

Finalmente, durante su efímera vida, la Comisión Nacional de Cinematografía, orientada al estímulo del arte fílmico, impulsó la edición de unos cuantos títulos en los que colaboraron el madrileño Francisco Giner de los Ríos (El libro de oro del cine mexicano, 1948) y el valenciano Max Aub (traductor del guion de El silencio es oro de René Clair en 1948, uno de los redactores del manual El cine en color en 1949 y autor de un Diccionario de términos cinematográficos que se quedó en el tintero por la desaparición de la dependencia).

Un nuevo cruce profesional se dio en algunos de esos libros, pues los valencianos Josep y Juanino Renau, frecuentes creadores de los carteles y fotomontajes con que se publicitaban las películas nacionales, elaboraron las portadas que se reproducen a continuación.

Juanino Renau, portadas de El libro de oro del cine mexicano, Comisión Nacional de Cinematografía, 1948, y de José María Sánchez García, María Félix. Mujer y artista, Editorial Nezahualcóyotl, 1949.

Josep Renau (probablemente), portadas de Eugene Vale, Técnica cinematográfica, Editorial Leyenda, 1947, y de Ángel Villatoro, Hablando con las estrellas, Acla, 1945.

Fuentes y enlaces

Publicado por angelmiquelrendon

Nací en Torreón, Coahuila, México, en 1957. Soy historiador del cine y escritor. Trabajo en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

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