La Colección Cine Club de Ediciones ERA
El éxito comercial de la industria cinematográfica mexicana que culminó en los años cuarenta con la llamada “época de oro” llevó que se incrementara a niveles nunca vistos el número de profesionales que hacían notas y reportajes sobre ese medio en diarios y revistas. Esos periodistas de vez en cuando también escribieron libros. Los doce publicados en esa década, que fueron casi el doble de todos los que habían aparecido hasta entonces, manifestaron sobre todo el creciente interés por la vida y obra de las celebridades locales, derivado del lanzamiento de un cuerpo de estrellas muy popular; entre esos títulos estuvieron, por ejemplo, Quién es Cantinflas, de Dranoell (Editora de Periódicos, c. 1948) y María Félix. Mujer y artista de José María Sánchez García (Nezahualcóyotl, 1949). La celebridad de las cintas locales posibilitó también que Alfonso Lapena, María Luz Perea y otros hicieran por primera vez en México novelizaciones de argumentos, lanzadas por varias editoriales y revistas.
Pero el incremento en número de publicaciones en los años cuarenta se debió también al interés del gobierno de apoyar a la industria a través de la Comisión Nacional de Cinematografía, fundada a mediados de la década bajo la dirección de Antonio Castro Leal. Este organismo, que tuvo entre sus funciones contribuir a la formación de nuevos profesionales del cine, publicó en 1949 los guiones técnicos La otra de José Revueltas y Roberto Gavaldón, y El silencio es oro de René Clair, un manual para filmar películas en color con prólogo de Gabriel Figueroa y un anuario de la industria; la Comisión también editó alrededor de cuarenta números del semanario de información gremial Cinevoz, y tuvo el proyecto de un diccionario de términos cinematográficos escrito por el español Max Aub, pero que no llegó a la imprenta. Dentro del mismo espíritu profesionalizante debe destacarse la aparición en una editorial privada de La escenografía en el teatro y en el cine (Centauro, 1947) de otro exiliado, Avelí Artís-Gener.
Más o menos el mismo número de títulos que en los cuarenta apareció en los cincuenta. Hubo entre ellos un par de guiones de películas y otros textos destinados al aprendizaje, como El guión cinematográfico. Técnica e historia (Alameda, 1954) del argentino Ulyses Petit de Murat; continuaron apareciendo radiografías parciales de la industria como El embrollo cinematográfico (Cooperación, 1953) de León Méndez Berman y Santos Mar, y El libro negro del cine mexicano (ed. de autor, 1960) del veterano cineasta Miguel Contreras Torres, y finalmente destacaron las primeras obras destinadas a estudiar a personalidades o asuntos de cinematografías extranjeras, como ocurrió con dos libros de autores españoles radicados en el país, Las estructuras fundamentales del cine de Pío Caro Baroja (Patria, c. 1956), que incluía un pionero análisis del neorrealismo italiano, y Charles Chaplin. Genio de la desventura y de la ironía de Francisco Pina (Colección Aquelarre, 1952 y Grijalbo, 1957). Una obra trascendente de esta década fue la Enciclopedia Cinematográfica Mexicana, 1897-1955 (Publicaciones Cinematográficas, 1957), coordinada por Rafael E. Portas y Ricardo Rangel. Con los antecedentes del Directorio cinematográfico internacional de México (Starr-Hunt, 1939) de Alberto Godoy, el Anuario Cinematográfico Mexicano (Acla, 1945) de Ángel Villatoro y El libro de oro del cine mexicano (1949) de la Comisión Nacional de Cinematografía, la Enciclopedia de más de mil trescientas páginas cumplió el objetivo de convertirse en un exhaustivo catálogo de los integrantes de la industria en sus ramas de producción, distribución, exhibición y promoción; también incorporó información sobre las películas sonoras filmadas hasta entonces, legislación, organizaciones gremiales, estudios y laboratorios, así como ensayos acerca de distintos temas como “Lugar del cine en el arte” de José Revueltas, “Origen del cine mexicano” de Humberto Gómez Landero, “El cine y sus críticos” de Efraín Huerta y “Bosquejo histórico y gráfico de nuestra producción cinematográfica durante la era muda”, de José María Sánchez García.
De esta forma las publicaciones cinematográficas, que tuvieron en México un inicio tardío comparado con otros países, se beneficiaron del éxito de la industria de la “época de oro» y, en las décadas de los cuarenta y los cincuenta, promediaron un libro al año. La mayor parte de estas obras fue lanzada por editoriales privadas, aunque hubo un primer ensayo de promoción del Estado a través de las publicaciones de la Comisión Nacional de Cinematografía. En cuanto a las temáticas, lo más destacado fue que se inauguraran géneros que habrían de seguirse practicando (radiografías de la industria, guiones, recopilaciones de ambición enciclopédica), y que se enfocara la atención, a través de entrevistas y elogiosos reportajes, en las estrellas de la cinematografía mexicana.



A partir de los años sesenta salieron en el país muchos más textos sobre cine debido al surgimiento de una generación de jóvenes impulsores de la cultura fílmica que promovió la creación de revistas independientes, filmotecas, escuelas y colecciones de libros. Resultó decisivo para el incremento que las actividades de ese grupo –en el que estaban Emilio García Riera, Manuel Michel, Carlos Monsiváis, Manuel González Casanova y Jorge Ayala Blanco, entre otros– despertaran un interés institucional sostenido en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Veracruzana y la editorial privada ERA por editar libros de cine.
El impulso de la UNAM se dio fundamentalmente a través de la Dirección de Actividades Cinematográficas y la Filmoteca fundadas en su seno en 1960 por iniciativa de González Casanova. A partir de entonces la institución comenzó a realizar acciones tendientes al rescate, la preservación y la restauración de cintas mexicanas, además de promover la cultura fílmica. En este último campo destacó la creación a partir de 1962 de la colección Cuadernos de Cine, en la que aparecieron algunos de los primeros libros de García Riera, Ayala Blanco, Paco Ignacio Taibo I y Aurelio de los Reyes, quienes tendrían una larga trayectoria como autores en este campo. Pero hubo en ella también recopilaciones de textos sobresalientes producidos en etapas anteriores, como las de crítica de películas de Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán en los años diez, Xavier Villaurrutia en los cuarenta, y Francisco Pina en los cincuenta. La colección otorgó atención casi en igual medida a la cultura del cine de México que a la de otros países, y así aparecieron acercamientos originales (no traducciones) a las cinematografías norteamericana, francesa, italiana, polaca, checoeslovaca y japonesa, así como a realizadores como Luis Buñuel, Luchino Visconti, Juan Antonio Bardem, y a las estrellas norteamericanas Harry Langdon y Marilyn Monroe.
Al mismo tiempo que la UNAM lanzaba los Cuadernos del Cine, la Universidad Veracruzana promovía desde Xalapa la cultura del séptimo arte a través de la publicación de guiones de cintas españolas (Calle Mayor y Los segadores de Bardem, en 1962) y polacas (Madre Juana de los Ángeles de Jerzy Kawalerowicz y Los cinco de la calle Barska de Kazimiers Kozniewski, en 1964). Pero el acompañamiento más vigoroso de la UNAM provino de ERA, fundada por exiliados españoles (la nombraron las iniciales de los apellidos de sus impulsores, Neus Espresate, Vicente Rojo y José Azorín), que a partir de 1963 publicó la Colección Cine Club, coordinada por Rojo y dividida en tres series: Cineastas, Panoramas y Guiones.
Las dos primeras series complementaron el acercamiento a las cinematografías extranjeras propuesto por los Cuadernos de Cine de la UNAM, con libros sobre los directores D.W. Griffith, Fritz Lang, Dziga Vertov, S.M. Eisenstein, Alfred Hitchcock, Orson Welles, Federico Fellini y Luchino Visconti, así como a los cines sueco e italiano; la tercera incluyó seis guiones de cintas de Eisenstein, cinco de Luis Buñuel, dos de Ingmar Bergman y una de Josef von Sternberg, Vittorio de Sica y los directores de la “nueva ola” francesa Alain Resnais, François Truffaut y Jean-Luc Godard. En el cuaderno con textos que acompañó al homenaje que en 1995 la Feria del Libro de Guadalajara rindió a ERA por sus treinta y cinco años de existencia, los editores se refirieron a las dificultades que significó la preparación de uno de esos libros. “Un trabajo complicadísimo fue el de Los olvidados, porque no estaba establecido el guion”, recordó Espresate; y Rojo agregó: “Buñuel nos dijo que tomáramos el guion directamente de la película, que no había un guion escrito, que a él no le interesaba tener un guion original: lo modificaba durante la filmación. Entonces las películas no estaban en video y para la transcripción teníamos que recurrir a alguien que trabajara en la Cineteca.” (p. 76) Ese guion «de pantalla» de Los olvidados fue establecido por Leonardo García Tsao.
Una característica fundamental de la colección fueron sus portadas, diseñadas por Rojo. Entre 1963 y 1972, resueltas a dos tintas más el blanco del papel, mostraban atractivas combinaciones de tipografía con imágenes ampliadas y muy contrastadas de las cintas o los directores de que se trataba; entre 1973 y 1980, el mismo tipo de imágenes alusivas se colocaban al centro, sobre la tipografía, simulando un fotograma sobre la pantalla blanca que constituía el resto de la cartulina.











Buena parte de los 27 títulos publicados en la colección fue contratada con editoriales que los habían lanzado originalmente en francés, inglés, italiano o ruso, y traducida con extraordinaria calidad por Tomás Segovia, José de la Colina, Jorge Aguilar Mora, Lorenzo Arduengo, José Luis González, Félix Blanco, Jaime Goded, Ana María Palos, José Emilio Pacheco, Salvador Barros, Gloria López, Agustí Bartra, Gabriel García Márquez, Francisco González Aramburo, Diego Sandoval, Rafael Segovia, Julieta Campos, Pilar Alonso y Max Aub. Esos libros contaron a veces con prólogos y filmografías hechos especialmente por García Riera, De la Colina y Ramírez, así como con pliegos en papel couché que reproducían stills y otras imágenes. También salieron en la colección nuevas obras de García Riera y Ayala Blanco sobre la cinematografía local. Y por otro lado ERA lanzó una Serie Mayor de sus libros de cine, en formato grande, con pasta dura y con muchas imágenes, que incluyó los guiones de dos películas importantes de la Guerra Civil española, Sierra de Teruel de André Malraux y Max Aub (1968) y Morir en Madrid de Madeleine Chapsal y Frédérik Rossif (1970), además de la que Rojo definió como “nuestra gran aportación” en este campo (p. 79), la Historia documental del cine mexicano de Emilio García Riera en nueve gruesos volúmenes (1964-1973).
Si se compara esta oferta de una sola editorial privada con la presentada en las décadas previas por las empresas que trabajaban en los márgenes del cine de la “época de oro”, se advierten de inmediato las enormes ampliación y actualización realizadas de temas e intereses, lo que evidentemente reflejaba la cosmopolita, rigurosa y erudita visión de quienes la impulsaron. De manera correspondiente, un indicador de que ya había un público amplio para este tipo de obras es que varios títulos, con tirajes iniciales de dos mil ejemplares, tuvieron reimpresiones o nuevas ediciones, privilegio hasta entonces sólo alcanzado en el mercado mexicano por la biografía de Chaplin escrita por Francisco Pina.
Xochitepec, Morelos, 31 de julio de 2020


Fuentes
Helena Almoina, Bibliografía del cine mexicano, UNAM, México, 1985.
Ediciones ERA, 35 años. Edición homenaje, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1995.
Se reproducen algunos fragmentos de mi ensayo “Bibliografía mexicana del cine (1921-2010)”, publicado en Aurelio de los Reyes García-Rojas (coordinador), Miradas al cine mexicano, vol. II, Imcine, México, 2016, pp. 305-315.
Querido Angelito,
He estado leyendo tus textos con imágenes y documentos, me parecen muy amenos, los he disfrutado, están muy bien escritos y la investigación documental así como las de las imágenes sorprendente. Muchas horas, talento y pasión están vertidas en ellos. Síguelos enviando por favor. Te felicito !!!
Tu carnal
Felipe
> El 31 jul 2020, a la(s) 10:40, Textos, imágenes, documentos escribió: > > >
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Muchísimas gracias por tu comentario, querido. Ojalá podamos vernos pronto. Te mando abrazos
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Hola, buen día. Disculpe sé que en la contracubierta de los libros vienen los títulos de la colección, pero yo sólo logré contabilizar 24 libros, podría compartir el nombre de aquellos que conforman esta colección para saber cual fue el último que salió al mercado. Saludos y gracias por leerme
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Hola, Fernando. Gracias por escribirme. Hice esa nota hace seis años y no recuerdo dónde quedó la lista de la que salió el número que puse. Buscaré en mis archivos de esos años y si encuentro la lista te escribo para mandártela.
Saludos
Ángel Miquel
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Estimado Ángel Miquel:
Buen día, disculpe molestarlo con esto de las listas. Se que hace tiempo que escribió esta nota y parece fuera de inútil mi comentario. Pero sepa que para los coleccionistas y amantes de los libros de cine su texto me resultó increíble y muy útil para tener un panorama de la historia del cine mexicano y el ingreso de la colección Cine Club ERA en ésta. Con su permiso, yo di con 28 libros de la colección, el primero fue Viridiana de Buñuel en 1963 y cerró con Los olvidados en 1980. Le comparto mi lista para quienes den con su nota y quieran juntarlos todos:
Guiones:
Cineastas:
Panoramas:
Espero sirva de algo a quienes pasen por su entrada y a usted. Saludos y gracias por leerme.
Atte. Luis Fernando
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Excelente aportación, Luis Fernando. Cambiaré el dato numérico en el blog. También me gustaría incluir la lista que elaboraste, por supuesto dándote el crédito. ¿Me lo permites?
Saludos cordiales
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Hola, amigo, buen domingo.
Estaba por poner tu lista en la entrada del blog, pero encuentro que está repetido «El acorazado Potiomkin» en el renglón 5 de Guiones y el 5 de Cineastas. ¿Salieron dos libros sobre la misma película, una el guion y otra el estudio? ¿Encontraste un libro de Sadoul sobre Eisenstein?
Saludos cordiales
Ángel
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Hola, buen día. En realidad esos dos libros tienen el mismo contenido, pero los consideré dos libros distintos. Al principio me confundí porque uno de ellos (publicado en 1965) lleva el nombre de Georges Sadoul en la portada y fue traducido por Agustí Bartra y Gabriel García Márquez, es el que aparece en tu post de color verde. Caso contrario, el otro publicado en 1975 aparece sólo Eisenstein como autor en la portada y el diseño es el fotograma al centro con fondo blanco. Este último tiene como traductor a Agustí Bartra y a Ana María Palos (según la página legal). Sin embargo, los dos libros tienen el mismo contenido pero en distinto orden de presentación.
Supongo que ha de haber habido un problema con la cuestión de los derechos de autor y la traducción porque a diferencia de los otros libros de la colección que tuvieron una reimpresión en los 70 ya con el fotograma al centro y fondo blanco (Viridiana, Iván El terrible, Un perro Andaluz/ La edad de oro, Persona, El cine de Orson Welles, etc.), este es el único caso en el que hay un cambio de uno al otro no sólo del diseño sino del «autor». Quizás el problema fue de Georges Sadoul, quien ya no permitió que su nombre apareciera o no se renovó derechos legales con sus herederos porque murió en 1967. Ante todo esto, los consideró dos libros distintos para quien los quiera coleccionar por estas intrigas que me generó al investigar sobre ellos. Aunque recalco, el contenido es el mismo en ambos.
Saludos cordiales.
Luis Fernando
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De acuerdo. Para evitar que se considere una repetición, ¿cómo ves que ponga entonces un asterisco en los dos títulos, que remita en esta nota al pie de página?
* Libros publicados en distintos años con el mismo título y contenido básico, pero con algunos cambios, como los nombres del autor y de los traductores.
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Hola, buena tarde. Fíjate que revisé la contraportada del libro de «Sin Aliento» de Godard y atrás viene la lista de los libros de la colección. Ahí se puede leer que el de Georges Sadoul (portada verde, publicado en 1965) forma parte de la colección de «guiones». Entonces, para la editorial ERA fueron el mismo libro pero con el error que te comente anteriormente del autor cuando se reimprimió en 1975, por lo que la colección a secas es de 27 libros y no de 28 como yo te había propuesto en mi lista.
Sobre tu comentario, me parece bien lo que propones de poner un asterisco y hacer la aclaración de estos dos libros. Ya que tus lectores y/o los coleccionistas decidan si son o no libros distintos porque el contenido es el mismo, eso no sufre cambios. Estos dos son los únicos que tienen este conflicto.
Saludos cordiales.
Luis Fernando
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Listo, Luis Fernando, ya incluí la lista que elaboraste con la nota aclaratoria. Creo que así queda más completa esa entrada del blog. Te agradezco mucho tu colaboración.
Saludos cordiales
Ángel
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Claro que sí. Use esta información cómo más le ayude a todos. Y gracias por compartir su conocimiento en internet. Saludos y feliz vida
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