Cines y cinéfilos

¡Viva el cine mexicano! de Gabriel Ramírez

A través del Seminario de Cultura Mexicana, Felipe Leal organizó recientemente una exposición de Gabriel Ramírez. Además de ser uno de los pintores fundamentales de la Generación de la Ruptura, éste fue integrante del grupo que publicó la revista Nuevo Cine (1961-1962), que propuso y a mediano plazo logró la transformación del cine mexicano y su cultura; publicó, con Emilio García Riera, Carlos Monsiváis, Jomí García Ascot y Jorge Ayala Blanco los 209 números de La Semana en el Cine (1962-1966), en la que se daba cuenta de la exhibición de películas en México y se presentaban filmografías de directores e intérpretes, y escribió hasta ahora seis muy documentados libros de historia del séptimo arte: El cine de Griffith (ERA, 1972), El cine yucateco (UNAM, 1980), Lupe Vélez, la mexicana que escupía fuego (Cineteca Nacional, 1986), Crónica del cine mudo mexicano (Cineteca Nacional, 1989), Norman Foster y los otros: directores norteamericanos en México (UNAM, 1992) y Miguel Contreras Torres (Universidad de Guadalajara, 1994).

Junto a los cuadros presentados en las paredes de la galería del Seminario de Cultura Mexicana, había una vitrina con documentos pertenecientes al archivo del artista. Entre éstos se encontraba una fotografía de los jovencísimos cinéfilos que hacían La Semana en el Cine y también una nota de Juan García Ponce, publicada en el suplemento Sábado del diario unomásuno el 17 de diciembre de 1983, acerca del mural en óleo sobre tela titulado ¡Viva el cine mexicano! hecho ese año por el pintor para el entonces recién creado Instituto Mexicano de Cinematografía. Entre otras cosas, García Ponce decía ahí:

Se trata, claro está, de un homenaje al cine mexicano, a su historia, a sus grandes nombres; se trata de un homenaje al cine como realidad artística y también como realidad material; pero se trata, muy significativamente, de hacerlo a través de una obra plástica en la que se muestran las formas, las maneras, los particulares recursos que definen a Gabriel Ramírez como pintor, un pintor que, además (…) es un fanático admirador del cine. Se reúnen, de este modo, el oficio de Gabriel Ramírez y su obsesiva afición por la cinematografía. El resultado no debería ser sorprendente para cualquiera que conozca estas dos vertientes de la personalidad de Gabriel Ramírez. Sin embargo, el resultado es sorprendente porque siempre es sorprendente encontrarse ante una gran obra de arte en la que se expresa por entero la personalidad de un auténtico artista (…)

No nos encontramos en ningún momento que (Gabriel Ramírez) se sirva de la pintura como material descriptivo para mostrar una historia del cine al que se quiere rendir homenaje, sino con (…) una obra plástica en la que destacan, por encima de todo, sus valores plásticos en tanto valores de la pintura; son abstractos los colores y las formas, pero también se vuelven abstracciones, que se entregan como parte de la obra, los nombres, la forma de la película virgen, las estrellas como signos, todo lo que aparece en el cuadro. Ya el título de éste puede tomarse como un grito popular en el que no se excluye la alegría y una cierta sonrisa irónica por parte del artista. Sí, ¡Viva el cine mexicano!; pero también ¡Viva Gabriel Ramírez! Él ha realizado una obra de arte que es un homenaje al cine mexicano precisamente porque se ha servido de ese tema para crear una verdadera y original obra de arte.

En algún momento ¡Viva el cine mexicano! se embodegó. Su rescate se debe a Eduardo de la Vega Alfaro, quien recuerda que “estaba en calidad de ruina en el área de carpintería de los Estudios Churubusco, donde lo encontré y, con ayuda de Carlos García Agraz, entonces director de esa instancia, se restauró”. Actualmente el mural está en uno de los edificios de ese conjunto, pero hay además una muy buena copia en la pared frente a la escalera de acceso a la dirección de la Cineteca Nacional, hecha con motivo de un homenaje que se rindió ahí al pintor y cinéfilo yucateco hace unos años. De esta copia es la siguiente imagen.

Carlos Monsiváis, Gabriel Ramírez y Emilio García Riera en los años sesenta

Publicado por angelmiquelrendon

Nací en Torreón, Coahuila, México, en 1957. Soy historiador del cine y escritor. Trabajo en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

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