Cines y cinéfilos

El santo patrono del cine

En su delicioso libro Un cinéfilo en el Vaticano (Anagrama, 2000), el historiador Román Gubern cuenta que a mediados de los años noventa, con motivo de las conmemoraciones por el centenario de las imágenes en movimiento, participó en una Comisión encabezada por la Iglesia que, entre otras cosas, se propuso designar a un santo protector del cine. Escribe Gubern:

…si los periodistas tenían su santo patrono (san Francisco de Sales) y también la televisión lo tenía (santa Clara, quien iluminada por Dios podía ver la misa en el interior de su mazmorra), los cineastas no gozaban de la misma protección celestial. Después de darle varias vueltas al asunto, se decidió confeccionar una terna de santos candidatos para que la Secretaría de Estado (del Vaticano) eligiese a uno. La terna estaba compuesta por san Francisco de Asís, san Juan Bosco y san Maximiliano Kolbe. (p. 86)

Aparentemente el primero fue propuesto por haber inventado en la Edad Media los nacimientos o belenes que representan la llegada al mundo del Salvador; el segundo, fundador de la Congregación Salesiana en el siglo XIX y más conocido como don Bosco, por haber dedicado buena parte de su vida al estímulo de la educación, lo que fácilmente podía vincularse al cine, sobre todo a su vertiente documental; y el tercero, un fraile polaco que murió en el campo de concentración de Auschwitz, porque –continúa Gubern– “se le había aparecido la Virgen cuando era niño, es decir, pertenecía por ello a la familia de los videntes virtuales, como lo son los espectadores del cine”, además de haber sido aficionado a la radiodifusión y el único de los tres, por cierto, que pudo disfrutar la experiencia de ver películas.

Una indiscreción del historiador dio lugar a que ese proyecto semi secreto del Vaticano fuera divulgado por la prensa española, francesa y británica, dando lugar de inmediato a divertidas propuestas “como las de nombrar a san Buñuel o san Pasolini patronos del cine” o incluso “a la más popular estrella femenina del cine pornográfico italiano, Moana Pozzi”, quien había muerto por aquellas fechas (pp. 86 y 89). Indignadas por la filtración que dio lugar a “sarcasmos y burlas”, las autoridades eclesiásticas detuvieron las deliberaciones de la Comisión, en las que llevaba cierta ventaja san Francisco. Otras disputas complicaron más el asunto y la Santa Sede cedió la iniciativa al mundo cinematográfico, invitando a que surgieran de ahí nuevas propuestas.

Superficiales búsquedas en Internet muestran que no hay aún una decisión tomada. El ChatGPT dice:

No hay un santo patrono oficialmente reconocido del cine en la tradición religiosa católica o en tras religiones principales. Sin embargo, a lo largo de la historia, algunas figuras religiosas y santos han sido asociados simbólicamente con el cine en diferentes momentos y lugares. Por ejemplo, san Gabriel Arcángel, el mensajero celestial, ha sido a veces considerado como el “patrón de los comunicadores” debido a su papel en la comunicación divina. Aunque no es un patrón oficial, algunas personas relacionan a esta figura con la industria del cine debido a su influencia en la comunicación y la creatividad.

El robot agrega, razonablemente, que lo mejor es que cada comunidad elija a quién encomendarse. Esto lo confirma el buscador de Google al informar que en España se considera con frecuencia patrono del séptimo arte a uno de los tres propuestos por la Comisión vaticana y que, de hecho, “los premios Goya de la Academia se entregan alrededor de la fiesta del santo turinés, siguiendo la tradición del antiguo Sindicato de Actores, que consideraba a san Juan Bosco su patrono”. Esto parecería raro en otras comunidades, como la mexicana, donde seguramente tendría más seguidores san Francisco o, aún mejor, el indígena chichimeca Juan Diego, canonizado en 2002. Éste podría ser muy bien designado patrono de la imagen entre nosotros por haberse pintado milagrosamente sobre su tilma la figura de la Guadalupana, lo que invitaría –junto con sus frecuentes representaciones en películas y programas de televisión– a poner también bajo su patronazgo al cine.

Juan Diego y la Virgen. Fotografía publicitaria de la película mexicana Tepeyac, dirigida por José Manuel Ramos, Carlos E. González y Fernando Sáyago en 1917.

Publicado por angelmiquelrendon

Nací en Torreón, Coahuila, México, en 1957. Soy historiador del cine y escritor. Trabajo en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

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